jueves, 4 de marzo de 2010

presentacion de juan carlos aragon

Para cantarle al mundo hace falta una voz
que cuando cante se levante y clara suene,
haciendo ruidos de alegría y de dolor.
Tal vez diciendo lo que al mundo le conviene.
Tal vez diciendo lo que no.

En cambio en estos tiempos para cantar aquí,
de corazón y de maneras infinitas,
no necesitas nunca nada que decir:
Bastan las noches de bohemia en la Tacita,
y el mundo entero para mí.

Si la vida es la luna lunera en su cuarto menguante
y las cosas que son pasajeras son poco importantes,
hago así de la vida un placer,
que es hacer lo que dicen que no debo hacer.
Y compruebo que el hombre no sabe
la vida tan bella que deja de lado.
Si la vida es como una aventura,
no hay mayor fortuna que vivirla bien.
Y por eso mi reino no es lo que tengo,
sino lo que hago.

Y por eso, en estos tiempos para cantar aquí,
de corazón y de maneras infinitas.
No necesitas nunca nada que decir:
Bastan las noches de bohemia en La Tacita,
y el mundo entero para mí.

Yo soy como la luciérnaga
que necesita la noche para brillar y vivir.
Y a mi callada manera
saben que soy tan felíz.
Que, de los reyes cualquiera,
se cambiaría por mí.


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