miércoles, 30 de diciembre de 2009

La muerte, dinero y desprecio.

La muerte para mi es como entrar en el paraíso, porque desde el momento que nos morimos dejamos atrás un mundo de violencia, machismo, maltrato, sufrimiento, dolor, etc... y algunos dicen que en verdad el infierno del mas allá no existe porque estamos viviendo ahora en el.
tanta sangre, tantos egoísmo y tanta avaricia nos tan cegando de una vida que deberíamos disfrutar al máximo y no nos damos cuenta y estamos explotando nuestras horas de vida mortificandonos, hay tantas cosas pequeñitas que aunque no la apreciamos son lo mejor que nos podría haber pasado por ejemplo nuestras familia en verdad tantas familias peleadas por culpa del dinero yo lo veo como una estupidez además el dinero compra medicamento pero no la salud, el dinero no se puede comprar el sentimiento mas sincero del mundo que es el amor y poquito a poco se esta desperdiciando ese sentimiento por culpa de la avaricia, el dinero compra un juguete pero no una ilusión, el dinero tranquila mente están separando muchas familias con lo bonito que era antes que con muy poco estábamos todos unidos, por eso cuando veo familias que desde siempre han estado juntos y por cualquier circunstancia relacionada con herencia, deudas etc.. se separan, eso me mata porque en nuestro corazones siempre estaremos juntos pero se debería mas valorar en vez del bolsillo solo con una cosa una sonrisa y el calor de tus seres querido eso por lo menos yo no lo cambio por todo el oro del mundo un abrazo de mis seres querido no lo cambio por nada pero esta es la realidad maldita de esta vida que nos puede mas el orgullo mierda que el corazón que poquito a poco estamos apagando la ilusión y se enciende el odio maldito por unos miserables euros.

un saludo a todos y feliz año. Escuchar vuestros corazones no vuestros bolsillos.

1 comentario:

  1. Uoh! que bonita reflexión sobre todo en estas fechas, siempre gusta escuchar una voz que sale del corazón y no del consumismo-materialismo-dineritis! en fin.... como dijo Charlot el ruido puede ser comprado pero el silencio, el sonido de la naturalez, es algo q no se compra y podemos disfrutar. Como mi querida Sanlúcar!

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